Se sent铆a prisionera en una c谩rcel de mentira, con rejas de papel que no romp铆a por miedo a cortarse con las finas capas de algo que un d铆a fue vida. Pod铆a rasgar ese papel cuando quisiera y, sin embargo, cada vez que su coraz贸n se resquebrajaba con el siguiente enga帽o, mas dif铆cil le supon铆a. Quisiera saber por qu茅 cuando la tuve delante de mi, no le dije las cosas claras, por qu茅 no le plant茅 las mentiras que escrib铆an en su espalda, por qu茅 no fui yo misma la que debilit贸 las rejas de papel con el agua de la verdad para que pudiese salir. Pero una vez mas me demostr贸 que la d茅bil no era ella, sino yo. As铆 pues se planto una sonrisa, se bebi贸 una botella de vodka llena de valor y con un tac贸n revent贸 esa c谩rcel. Mi sorpresa fue may煤scula cuando descubri贸, al mirarse al espejo que nos parec铆amos, aunque ella era quien de verdad aguantaba los cimientos de mi vida, y que yo en realidad solo pintaba la fachada.
Cuando nos fijamos en una persona, vemos un cuerpo, unas curvas, un bonito trasero. Cuando avanzamos en conocer a esa persona vamos modific谩ndonos, vamos adaptando nuestra personalidad a la suya. Llega ese punto crucial en el que queremos ir mas all谩 de las meras formalidades y una simple mirada se transforma en un simple beso, y ese beso en un bonito abrazo, pero el abrazo es c谩lido y la carne nos abrasa, se quema la ropa y esos cuerpos t铆midos que se clavaban los ojos se unen y forman uno, la pasi贸n nos une y nos envuelve en actos desenfrenados. Esos actos se repiten y se repiten hasta que el amor o algo parecido aflora, y entonces, solo entonces los actos comienzan a ser sentimientos que se entrelazan y tienen un sentido oculto, esa comunicaci贸n interpersonal se convierte en un "nosotros" y aqu铆 interviene ese arma de doble filo que son los sentimientos mutuos. Y un remolino de contradicciones se vierten lentamente. El "nosotros" comienza a ...